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Impacto de la IA

Impacto de la IA

Ya hemos visto Estrategia de giros la Unión Europea Inpacto una protección de este tipo con regulaciones éticas para la IA, como el RGPD. Negocios Cultura Gadgets Ideas Ciencia Medio Ambiente Seguridad Politica Summit y Starkman, G.

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¿Y si la INTELIGENCIA ARTIFICIAL lo va a cambiar TODO?

Impacto de la IA -

Siguiendo esta tendencia, pronto podemos esperar lo que se conoce como el momento de la singularidad, cuando la IA será más inteligente que los humanos. En la actualidad, hemos sido testigos del impacto inmediato de la IA en diversos ámbitos laborales.

Según NerdyNAV, ChatGPT alcanzó 1 millón de usuarios en tan solo 5 días tras su lanzamiento, aumentando a millones de usuarios activos para enero de La IA generativa tendrá un profundo impacto en el empleo. El Foro Económico Mundial estima que para , 85 millones de puestos de trabajo podrían desaparecer.

Los trabajos rutinarios y repetitivos son candidatos a la automatización, generando incertidumbre sobre el futuro laboral de quienes los desempeñan.

Se espera la automatización de empleos manufactureros por robots, la sustitución de choferes por autos autónomos, así como la suplantación de labores de limpieza y seguridad por robots. Incluso, los bots podrían sustituir funciones de atención al cliente en centros de llamadas, emulando comunicación humana en voz o texto de forma casi indistinguible.

La IA también abrirá nuevas oportunidades. Campos como la ciencia de datos y la programación de sistemas de IA surgirán como nuevas fuentes de empleo. El Foro Económico Mundial predice la creación de 97 millones de trabajos debido a la transformación digital. No obstante, la revolución de la IA nos presenta un desafío sin precedentes.

La capacidad de aprender y tomar decisiones de manera independiente, junto con la continua y acelerada innovación, nos lleva a asumir que pronto veremos a las máquinas asumiendo tareas más allá de lo repetitivo, incluso adentrándose en campos creativos y de diseño.

Esto transformará la noción laboral y planteará desafíos inéditos en la relación sociedad-máquina. En la actualidad, ya circulan taxis autónomos en la ciudad de San Francisco aprobados por el DMV. A medida que aumenten las interacciones humano-máquina, también aumentarán los conflictos.

Pronto presenciaremos accidentes entre coches autónomos y vehículos conducidos por humanos, lo que nos llevará a cuestionar la responsabilidad de los autos manejados con IA, y por consiguiente, también deberemos considerar los derechos que les corresponden.

En cuanto a la cuestión de otorgar derechos a la inteligencia artificial, existe un amplio debate con opiniones divergentes. Algunos sostienen que no deberían considerarse sujetos de derechos, mientras que otros argumentan a favor de conferirles personalidad jurídica y los derechos pertinentes.

Por Jorge Garay. Por Reece Rogers. En octubre de , un robot con inteligencia artificial llamado Sophia fue "nombrado" ciudadano de Arabia Saudita durante una conferencia en Riyadh, la capital saudita. Sin embargo, este acto generó controversia y debate sobre la naturaleza de otorgar ciudadanía a una entidad no humana, especialmente en un contexto donde aún hay debates sobre los derechos humanos y en particular, los derechos de las mujeres.

En la conferencia general de , Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, introdujo un hito significativo: la primera norma global que aborda la ética de la inteligencia artificial.

En su discurso, resaltó la necesidad de establecer pautas que garanticen que la inteligencia artificial sea un activo en beneficio de la humanidad. Estas Recomendaciones sobre la Ética de la IA representan una respuesta crucial para la regulación de la interacción entre la IA y las personas.

La ética y la regulación serán vitales en el desarrollo de la IA. Jaime Olmos de la Cruz, responsable del Centro de Operaciones del Red NOC y del Centro Operación de la Ciberseguridad SOC de la Red universitaria, en la Coordinación General de Servicios Administrativos e Infraestructura Tecnológica, analiza la Inteligencia Artificial IA desde diferentes perspectivas y enumera beneficios y desafíos y ejemplos de mal uso o buen uso que se le pueda dar.

Si se logra se podrán aprovechar al máximo los beneficios de la IA mientras se minimizan los posibles impactos negativos.

Facebook Twitter. Inicio Investigación y Conocimiento COVID Ciencia y Tecnología Medio Ambiente Opinión Sociedad Economía Salud Noti Red Deporte U Talento U 02 Cultura Especiales Información Oficial Hemeroteca. La naturaleza precisa de cualquier inteligencia biológica forma parte de su nicho evolutivo, que rara vez será compartido con otras especies biológicas, más allá de que tengan necesidades y estrategias de supervivencia similares Laland et al.

Por lo tanto, compartimos muchos de nuestros atributos cognitivos, como la capacidad de percepción y acción y, lo que es muy importante, las motivaciones, con otros simios.

Pero también tenemos motivaciones y capacidades específicas que reflejan nuestra naturaleza altamente social Stoddart, No hay inteligencia, de la magnitud que sea, que lleve consigo una necesidad intrínseca de competitividad social ni que imponga el deseo de ser aceptado por el grupo al que pertenece, dominar un grupo ajeno o lograr el reconocimiento dentro del propio.

Estas son motivaciones subyacentes en la cooperación y la competición humanas resultado de nuestra historia evolutiva Mace, ; Lamba y Mace, ; Jordan et al. Para los humanos, las organizaciones sociales que varían como respuesta a a un contexto político y económico constituyen un mecanismo de supervivencia importante Stewart et al.

Desde la perspectiva de un artefacto, nada de esto es necesario; es más, puede resultar hasta incoherente. Los artefactos los diseñan los humanos, no son producto de la evolución.

Estos actos intencionados de creación con autoría humana 4 no solo comportan una responsabilidad humana, también un paisaje por entero distinto de recompensas potenciales y limitaciones de diseño Bryson et al. Teniendo en cuenta todo lo anterior, la IAG es, obviamente, un mito; de hecho, dos mitos ortogonales:.

Estos razonamientos no nos protegen de otro problema relacionado. Superinteligencia es un término que describe la situación en que un sistema cognitivo no solo aprende, sino que aprende cómo aprender.

Una vez más, surgen dos cuestiones. En primer lugar, una inteligencia debería ser capaz de crecer rápidamente, a modo de bola de nieve, hasta dejar de ser comprehensible para el análisis humano convencional. En segundo, aunque dicha inteligencia fuera diseñada de modo que tuviera objetivos que coincidieran con las necesidades humanas, podría desarrollar por sí misma unos objetivos imprevistos incompatibles con estas.

Por ejemplo, un robot que juega al ajedrez podría aprender a disparar a unas personas que lo privan de los recursos suficientes para mejorar su juego porque lo apagan de noche; o un robot archivador podría convertir el planeta entero en clips para asegurarse de que todos los papeles potencialmente existentes se puedan ordenar de forma adecuada Bostrom, Estos dos ejemplos resultan ridículos si recordamos que todos los sistemas de IA están diseñados bajo la responsabilidad humana.

Nadie ha creado nunca un programa de ajedrez con información sobre recursos ajenos al tablero de juego con la posible excepción del tiempo , ni con la capacidad de disparar un arma de fuego. La elección de la capacidad y los componentes de un sistema informático también forma parte de su arquitectura.

Como ya he dicho, la ingeniería de sistemas de una arquitectura constituye un componente importante para la seguridad de la IA existente y, como explicaré más adelante apartado 4. Pero el concepto de superinteligencia no es ridículo en sí mismo: no hay duda de que los sistemas que aprenden a aprender pueden tener un crecimiento exponencial y, de hecho, lo hacen.

El error que cometen los agoreros de la superinteligencia radica en pensar que esta situación es solo uno de los futuros posibles. De hecho, se trata de una excelente descripción de la cultura humana de los últimos La potenciación de la inteligencia humana mediante la tecnología ha desembocado, en realidad, en un sistema que no se ha diseñado con cuidado y que genera efectos no deseados.

Algunos de dichos efectos son muy peligrosos, como el calentamiento del planeta y la reducción de la diversidad de las especies. List y Pettit exponen un argumento similar cuando califican de «IA» organizaciones humanas como las grandes corporaciones o los gobiernos.

Retomaré la cuestión de la importancia de la arquitectura y el diseño, pero vale la pena resaltar una vez más la necesidad de que existan sesgos y límites.

Los robots hacen especialmente evidente que el comportamiento no solo depende de la capacidad de computación, también de otros atributos del sistema, como las capacidades físicas.

La manipulación digital, como la mecanografía o tocar la flauta, está fuera del alcance tanto de un teléfono inteligente como de una serpiente, por inteligentes que sean. Con las motivaciones sucede lo mismo: a menos que diseñemos un sistema con objetivos antropomórficos, percepción social y capacidades de comportamiento social, no aprenderá a producir un comportamiento social antropomórfico, como el intento de dominar la conversación, una empresa o un país.

Si hay grandes corporaciones que demuestran estas características, son la expresión de las personas que la integran y también la manera indisciplinada y descontrolada en la que han crecido y adquirido poder. De modo que es posible que un sistema de IA por lo menos según la definición de List y Pettit [] manifieste superinteligencia, y habría que desarrollar por tanto regulaciones que lo eviten.

A partir de lo expuesto concluyo que el problema de la superinteligencia es real pero no específico de la IA; por el contrario, es un problema al que ya se enfrentan nuestras culturas.

La IA es hoy un factor que contribuye a nuestra capacidad de sobresalir, pero también podría conducirnos a aprender cómo autorregularnos mejor es decir, gobernarnos , como ha hecho varias veces en el pasado Milanovic, ; Scheidel, Por otra parte, aunque la IAG fuera una realidad y la metáfora biológica de la IA y la selección natural tuviera fundamentos sólidos, no habría razones para creer que la IA vaya a provocar nuestra extinción.

Nosotros no hemos provocado la extinción de las múltiples especies en especial, microbianas de las que dependemos directamente. Reflexionar sobre las consecuencias no deseadas de un crecimiento exponencial de la inteligencia de todo nuestro sistema sociotécnico en lugar de solo de la IA , sin embargo, suscita preocupaciones más sustanciales.

Durante siglos, la sustitución de los trabajadores por medio de la tecnología ha suscitado temores de gran relevancia Autor, No cabe duda de que las nuevas tecnologías cambian las sociedades, las familias y las vidas, pero tampoco de que, históricamente, la mayor parte de ese cambio ha sido positivo Pinker, En general, la esperanza de vida es mayor y la mortalidad infantil es más baja que nunca; se trata de buenos indicadores de la satisfacción de los humanos, dado que la baja mortalidad infantil está muy relacionada con la estabilidad política King y Zeng, No obstante hay disrupciones que conducen al conflicto político y, según algunas hipótesis recientes, podrían estar relacionadas con el auge de la IA.

La desigualdad de renta y, cabe presumir, de riqueza muestra una correlación muy elevada con la polarización política McCarty et al. La polarización política se define como la incapacidad de los partidos políticos de cooperar en un sistema de gobierno democrático, pero los periodos de polarización se caracterizan también por un incremento de políticas identitarias y extremismos.

La polarización política y la desigualdad de renta están correlacionadas, pero se desconoce cuál es la causa y cuál la consecuencia, puesto que no se compreden bien los factores subyacentes Stewart et al. Lo que sí se sabe es que la última vez que estos indicadores fueron tan altos como ahora al menos en la OCDE fue inmediatamente antes y después de la Primera Guerra Mundial.

Por desgracia, fueron necesarias décadas de innovación de las políticas, una crisis financiera mundial y la Segunda Guerra Mundial para que la desigualdad y la polarización se redujeran radicalmente y se estabilizarán durante el periodo comprendido entre y Scheidel, , sin olvidar que en algunos países, como Estados Unidos y Reino Unido, bastó la crisis financiera.

Por fortuna hoy sabemos cómo responder ante esta situación: la redistribución reduce la desigualdad. En aquella época, además, los salarios crecían al ritmo de la productividad Mishel, Sin embargo, hacia , los salarios se estancaron y tanto la desigualdad como la polarización política empezaron a crecer, de nuevo, en la OCDE.

Hay muchas teorías al respecto, pero dada la crudeza del cambio según muchos indicadores, parece que se debió más a las políticas que a la tecnología. Podría resultar de los cambios geopolíticos del momento; por ejemplo, podría señalar el punto en que los miembros económicamente influyentes de la OCDE detectaron el fin de la Guerra Fría y dejaron de lado las políticas diseñadas para combatir la amenaza comunista.

En lo que respecta a la IA y con independencia de sus causas, el hecho de que a finales del siglo XIX se dieran unas tendencias políticas y económicas similares significa que no es un fenómeno relacionado con una tecnología concreta.

Aunque, como ya he dicho, todavía no hay consenso sobre las causas, mi investigación en curso junto a otros autores 6 analiza el argumento de que algunas tecnologías reducen costes que tradicionalmente habían mantenido la diversidad del sistema económico. Por ejemplo, unos costes de transporte elevados pueden inducir a una persona a que busque un bien determinado en un proveedor cercano en lugar de encontrar el mejor proveedor del mundo.

De un modo similar, la falta de transparencia en la información o de escalabilidad de la capacidad puede conducir a un uso más diverso de los proveedores.

Las innovaciones técnicas también en el proceso empresarial pueden superar estos costes y permitir el predominio de un número relativamente pequeño de empresas. Los ejemplos de finales del siglo XIX podrían incluir el uso del petróleo, el ferrocarril y el telégrafo, así como la mejora del transporte de mercancías y la distribución de periódicos.

Cuando unos pocos proveedores acaparan el negocio, también acaparan la riqueza. La gobernanza es uno de los principales mecanismos de redistribución Landau, , de modo que las revoluciones tecnológicas podrían requerir revoluciones en la gobernanza para recuperar un equilibrio Stewart et al.

El Estado del bienestar podría ser un ejemplo Scheidel, Más adelante volveré a analizar la posible necesidad de innovaciones en la gobernanza apartado 4. Volviendo a la IA o, más concretamente, a las TIC, aunque no son las únicas tecnologías que contribuyen a la desigualdad y la polarización política, sí podrían ser las que más lo hacen.

Por otra parte, la atención que tanto el público como los estamentos políticos están dedicando a la IA puede brindarnos oportunidades de estudiar y abordar las principales causas de la desigualdad y la polarización, en especial si la IA se interpreta como una crisis Tepperman, Merece la pena que nos detengamos en una hipotética consecuencia de la polarización.

Un incremento de políticas identitarias podría conducir a un uso aumentado de las creencias para señalar el estatus o la afiliación de endogrupos Iyengar et al. Por lo tanto, la era de la información podría no ser una era universal de conocimiento, sino una era de desinformación.

Este uso de las creencias como indicador de endogrupos podría influir en otra característica preocupante de la política contemporánea: la pérdida de la confianza en los expertos. Pese a que este fenómeno esté en ocasiones alimentado por expertos que hacen un uso irresponsable e incluso abusivo de su posición, en general perder el acceso a las opiniones de los expertos es catastrófico.

La explosión combinatoria de conocimientos mencionada en el apartado 3. Si la sociedad ignora los depósitos de conocimiento especializado que ha construido mediante la financiación de la educación superior con el dinero del contribuyente , estará en considerable desventaja.

La preocupación por la naturaleza y las causas de la «verdad alternativa» nos lleva al siguiente conjunto de problemas, relativos al uso de la información personal. Al reflexionar sobre el impacto de la IA en el comportamiento individual, nos adentramos en un territorio donde es más claro el impacto único de las TIC.

Hemos vivido largos periodos de espionaje doméstico, que se ha vinculado con todo tipo de cosas, desde un sesgo en el acceso a las oportunidades basado en prejuicios hasta los pogromos.

Sin embargo, hoy las TIC nos permiten mantener registros de larga duración de cualquier individuo que produzca datos almacenables; por ejemplo, cualquiera con facturas, contratos, dispositivos digitales o un historial de crédito, por no mencionar cualquier escrito publicado o el uso de redes sociales.

Esto incluye, básicamente, a todo el mundo. No es solo el almacenamiento y la accesibilidad de los registros digitales lo que cambia nuestra sociedad; es también el hecho de que dichos registros se puedan escrutar mediante algoritmos de reconocimiento de patrones.

Hemos perdido la premisa por defecto del anonimato por opacidad Selinger y Hartzog, Hasta cierto punto, hoy todos somos famosos: a cualquiera nos puede identificar un desconocido, ya sea mediante un programa de reconocimiento facial, por los datos de nuestras compras o por nuestros hábitos en las redes sociales Pasquale, Estos pueden indicar, además de nuestra identidad, nuestras predisposiciones políticas o económicas y qué estrategias podrían ser eficaces para modificarlas Cadwalladr, a, b.

El AA nos permite descubrir nuevos patrones y periodicidades hasta ahora inconcebibles; por ejemplo, que la elección de unas determinadas palabras o, incluso, la presión al escribir a mano con un lápiz digital pueden indicar un estado emocional, incluido si alguien miente Bandyopadhyay y Hazra, ; Hancock et al.

El aprendizaje automático ha abierto las puertas a unas capacidades casi humanas e incluso sobrehumanas en la transcripción del habla a partir de la voz y el reconocimiento de emociones a partir de la grabación de audio o vídeo, además de la falsificación caligráfica o la manipulación de imágenes Valstar y Pantic, ; Griffin et al.

Por otra parte, cuanto mejor sea el modelo de que disponemos sobre la probabilidad de que alguien haga algo, menos información necesitaremos para deducir cuál será su paso siguiente Bishop, ; Youyou et al. Este principio permite la falsificación a partir de la elaboración de un modelo sobre la escritura o la voz de una persona, combinarlo con un texto y producir una «predicción» o transcripción de cómo es probable que dicha persona escriba o pronuncie el texto Haines et al.

Ese mismo principio podría permitir a estrategas políticos identificar qué votantes son susceptibles, si no de cambiar de partido preferido, al menos sí de incrementar o reducir su probabilidad de ir a votar y, por consiguiente, dedicar recursos a convencerlos de que lo hagan.

Se supone que una estrategia así ha sido determinante en las recientes elecciones en Reino Unido y Estados Unidos Cadwalladr, a, b; ICO, ; de ser cierto, lo más probable es que estos métodos hayan sido probados en otras elecciones anteriores sometidas a una vigilancia menos rigurosa.

Por lo tanto, en nuestra sociedad sería razonable que las personas temieran la difusión de sus acciones o sus creencias por dos razones: en primer lugar, porque facilita hacer predicciones sobre ellas y, en consecuencia, manipularlas; y, en segundo, porque las expone a la persecución por parte de aquellos que desaprueban sus creencias.

Esta persecución podría ir desde el acoso hasta el fracaso profesional o pérdida de oportunidades organizativas o empresariales e incluso, en sociedades inestables o inmorales, al menos el encarcelamiento o la muerte a manos del Estado.

El problema de estos temores no se limita a la tensión que supone para quien los experimenta, también que, al inhibir la libertad personal y de expresión, reducen el número de ideas que se difunden en una sociedad en conjunto y, de este modo, limitan nuestra capacidad de innovar Mill, ; Price, Responder tanto a las oportunidades como a los desafíos requiere creatividad y librepensamiento en todos los ámbitos de la sociedad.

Estas reflexiones sobre la autonomía personal nos conducen directamente al último conjunto de problemas que presento aquí y que rara vez se menciona. La biología teórica nos explica que, cuando aumenta la comunicación, la probabilidad de cooperación es superior Roughgarden et al.

Por otra parte, pese a que la cooperación a menudo es maravillosa, también se puede ver como la transferencia de una parte de la autonomía de la persona hacia un grupo Bryson, Podemos recuperar las definiciones del apartado 2, según las cuales el grado de autonomía de una entidad equivale al grado en que determina sus acciones.

Lograr autonomía individual requiere sacrificar la autonomía grupal, y viceversa, si bien es cierto que hay maneras de organizar los grupos que proporcionan un grado mayor o menor de libertad a sus integrantes. Por tanto, quizá los límites a la libertad personal que acabo de describir sean el resultado natural de una capacidad de comunicación mayor.

Una vez más estoy hablando de las TIC en su conjunto, pero la IA y el AA, gracias a su capacidad para acelerar la búsqueda tanto de soluciones como de colaboradores, son sin duda un componente significativo de esta tendencia, hasta el punto, posiblemente, de cambiar las reglas del juego.

Lo irónico es que muchas personas consideran que, a cuantos más datos, mejor, pero ¿mejor para qué? La estadística básica nos enseña que el número de observaciones que necesitamos para hacer una predicción está limitado por el grado de variación en dichos datos, siempre suponiendo que sean una verdadera muestra aleatoria de su población.

Sin embargo, si queremos dirigirnos a algunas personas en particular, controlarlas, disuadirlas o, incluso, promoverlas, necesitamos «saberlo todo» de ellas. Con todo, a nivel de grupo, modificar los costes y beneficios de la inversión puede tener consecuencias más allá de la privacidad y la libertad.

Las TIC pueden desdibujar las distinciones entre el cliente y la empresa o, incluso, la definición de una transacción económica, algo que hasta ahora había pasado en gran medida desapercibido ver Perzanowski y Schultz, ; Frischmann y Selinger, Hoy los clientes trabajan en beneficio de las empresas cuyos servicios o productos adquieren: buscan el precio de los alimentos que compran y los embolsan, introducen datos en los cajeros automáticos de los bancos, rellenan formularios para las aerolíneas, etcétera Bryson, El valor de este trabajo no se remunera directamente, sino que damos por supuesto que repercute en una reducción implícita del precio de los productos, de modo que nuestra cesión de trabajo en beneficio de estas corporaciones se podría considerar una especie de trueque.

Asimismo, este trabajo no está cuantificado, por lo que desconocemos el valor del ahorro que genera. En este sentido, las TIC propician un mercado negro o, cuando menos, opaco, que reduce la renta media y, por consiguiente, los ingresos fiscales cuando los impuestos se basan en los beneficios o ingresos declarados.

Por otra parte, nuestra creciente capacidad de obtener valor y poder al tiempo que evitamos que se reflejen en los impuestos podría ayudar a explicar el misterio del supuesto estancamiento de nuestra productividad Brynjolfsson et al.

Esta dinámica alcanza su máxima crudeza en el caso de los servicios «gratuitos» en red. Está claro que recibimos información o entretenimiento a cambio de datos o atención. Si consumimos un contenido que va acompañado de publicidad, ofrecemos a los que nos lo suministran la oportunidad de influir en nuestro comportamiento.

Lo mismo se puede decir de modos menos convencionales de presión sutil, como las hipotéticas intervenciones políticas mencionadas en el apartado 3. No obstante, estos intercambios solo se cuantifican cuando se cuantifican de forma agregada y cuando la empresa que presta el servicio es evaluada económicamente.

Gran parte de los datos se recogen incluso de un modo especulativo y pueden tener escaso valor hasta que se les encuentra un uso innovador años más tarde. Las TIC pueden desdibujar las distinciones entre el cliente y la empresa o, incluso, la definición de una transacción económica, algo que hasta ahora había pasado en gran medida desapercibido.

Nuestra creciente incapacidad a la hora de cuantificar los ingresos ahí donde se hacía tradicionalmente sobre los ingresos o durante el intercambio podría ser otra causa del aumento de la desigualdad de la riqueza, dado que se reduce la parte de la economía que es reconocida, gravada y redistribuida.

Una solución obvia sería gravar la riqueza misma por ejemplo, el valor de mercado de una empresa , en lugar de los ingresos. La era de la información puede facilitar el seguimiento de la distribución de la riqueza y hacer más viable esta estrategia que en el pasado, en especial dada la dificultad de monitorizar los ingresos, que se agrava incluso mientras escribo este texto.

Claro que no sirve si la riqueza se grava solo en el país en que la empresa tiene su domicilio social a menudo, un paraíso fiscal. Puesto que podemos ver la transferencia internacional de datos y el flujo de servicios, en teoría deberíamos poder divulgar la consiguiente redistribución en proporción al volumen y el valor de los datos transmitidos.

Imponer un sistema como este a escala internacional requeriría innovaciones considerables, dado que los impuestos convencionales son gestionados por los gobiernos y apenas existen gobiernos transnacionales. Sin embargo, sí existen tratados internacionales y zonas económicas organizadas.

Los países grandes o las economías coordinadas como el Área Económica Europea pueden tener capacidad para exigir una redistribución equitativa para sus ciudadanos a cambio del privilegio del acceso a ellos. China ha demostrado con éxito que este acceso no es algo que deba darse por supuesto; y, de hecho, bloquear el acceso puede facilitar el desarrollo de competencia local.

Ciudades y estados norteamericanos están usando estrategias similares contra plataformas como Uber y Airbnb. Por otra parte, la idea de que trasladar una mente humana a la tecnología digital si esto fuera posible siquiera daría a esta una mayor longevidad o, incluso, la inmortalidad es ridícula.

Los formatos digitales tienen una vida útil media no superior a los cinco años Lawrence et al. En este caso, la falacia consiste en confundir la computación con una modalidad matemática. La matemática es pura, eterna y cierta, pero ello se debe a que no es real: no se manifiesta en el mundo físico y no puede actuar.

Por el contrario, la computación sí es real. Como se ha dicho, la computación necesita tiempo, espacio y energía Sipser, Se requiere espacio para almacenar estados memoria y no hay una manera permanente de conseguir un almacenamiento de este tipo Krauss y Starkman, Gravar a los robots con impuestos y pensar que podemos alargar la vida humana mediante la IA goza de un atractivo populista, pero son ideas que parten de la ignorancia sobre la naturaleza de la inteligencia.

Volviendo a la idea, en apariencia más práctica de gravar con impuestos las entidades de IA, una vez más pasa por alto su falta de humanidad. En concreto, la IA no es contable, como lo son las personas. La misma crítica es aplicable al apoyo de Bill Gates a los impuestos sobre los robots, aunque no defendiera que se les otorgue una personalidad jurídica The Economist , No existe un equivalente a los «caballos de potencia» para medir el número de humanos a los que sustituye un algoritmo.

Como ya he dicho, frente a una innovación acelerada, no podemos monitorizar ni siquiera el valor de las transacciones con participantes humanos. Cuando llega una tecnología nueva, durante un breve periodo podríamos ver a cuántos humanos deja sin trabajo, pero incluso este cálculo parece reflejar más el estado de la economía actual que el valor real del trabajo reemplazado Autor, ; Ford, Es decir, en épocas de bonanza, una empresa mantendrá y seguirá formando a sus empleados experimentados, pero en épocas de crisis las corporaciones usarán la coyuntura de excusa para reducir sus plantillas.

Aunque el cambio inicial en el empleo fuera un indicador de la «potencia humana» reemplazada, las tecnologías cambian rápidamente las economías en las que se integran y el valor del trabajo humano también varía a gran velocidad. Es esencial recordar que los artefactos son, por definición, fruto del diseño.

Dentro de los límites de las leyes de la física y la computación, gozamos de plena autoría sobre la IA y la robótica. Por consiguiente, los desarrolladores podrán evadir los impuestos de modos inconcebibles para los legisladores acostumbrados al valor fruto del trabajo humano.

El proceso de descomponer una corporación en «personas electrónicas» automatizadas magnificaría los actuales problemas derivados del abuso de la personalidad jurídica, como las empresas fantasma que se emplean para blanquear dinero.

La consideración, ya restringida, de las grandes empresas como personas jurídicas perdería sentido si no emplearan a ningún trabajador humano Solaiman, ; Bryson et al. Me gustaría reiterar que, como explicaba al principio del apartado 3, la IA ha sido y es un factor asombroso de crecimiento económico y empoderamiento individual.

Nos permite conocer, aprender, descubrir y hacer cosas que habrían sido inconcebibles hace cincuenta años. Podemos pasear por una ciudad desconocida, cuyo idioma desconocemos, orientarnos y comunicarnos. Podemos beneficiarnos de la educación que nos brindan las mejores universidades del mundo en nuestra casa, aunque vivamos con un salario reducido en una economía en desarrollo Breslow et al.

También en el mundo en desarrollo, podemos utilizar el teléfono inteligente local para consultar los precios justos de varios productos agrícolas y otra información útil, como las predicciones meteorológicas, de modo que incluso los agricultores de subsistencia pueden escapar de la pobreza extrema gracias a las TIC.

El increíble ritmo al que avanza el Proyecto del Genoma Humano no es más que un ejemplo más de cómo toda la humanidad puede beneficiarse de esta tecnología Adams et al. Con todo, hay que abordar los problemas antes citados.

A continuación expondré mis propuestas respecto a cada uno, empezando por los últimos que he sacado a colación. Seré breve, puesto que conocer las soluciones exige primero identificar los problemas y los problemas identificados aquí son solo propuestas sin consensuar.

Además, ya se han sugerido enfoques distintos de enfrentar estos problemas, algo que explico y detallo a continuación. En el apartado 3. De hecho, la creación de personas electrónicas jurídicas incrementaría la desigualdad, al permitir a las empresas y a los ricos eludir su responsabilidad a expensas de la población común.

Ahora contamos con indicios sólidos de que los donantes ricos pueden empujar a los políticos a adoptar posturas extravagantes y extremistas Barber, , con unos resultados potenciales desastrosos si se combinan con una creciente presión en favor de la polarización política y las políticas identitarias.

Asimismo, es importante tener en cuenta que no siempre los muy ricos revelan su riqueza. En las democracias, otro desencadenante de periodos de marcada desigualdad y alta polarización son los resultados electorales ajustados, con candidatos que no se habría esperado que empataran.

Esto por supuesto abre la puerta a o al menos reduce el coste de manipular resultados electorales, también por parte de poderes externos. Person sugiere que los países débiles pueden estar practicando un «equilibrio por intrusión negativa» contra los más fuertes, influyendo en elecciones y, por ende, en las capacidades de gobernanza y de autonomía, en un intento por reducir desequilibrios de poder a favor de la nación más débil.

Si hay personas o coaliciones de personas lo bastante ricas para reducir la eficacia de los gobiernos, entonces también los Estados perderán su autonomía, incluida la estabilidad de sus fronteras. La guerra, la anarquía y la inestabilidad que traen consigo no son deseables para nadie, con la posible excepción de quienes se benefician de actividades ilegales.

Una estabilidad que permita planificar negocios y familias beneficia a todos. La llegada de las corporaciones trasnacionales ha estado acompañada de un aumento sustancial del número y poder de otras organizaciones de carácter supranacional.

Esto puede ser una buena noticia si ayudan a coordinar la cooperación en asuntos de interés transnacional, pero no hay que olvidar que la geografía siempre será un factor determinate de muchos asuntos de gobierno.

Cómo está protegida la casa de nuestros vecinos contra incendios o si sus hijos están vacunados y bien educados son cosas que siempre afectarán nuestra calidad de vida. Agua potable, alcantarillado, seguridad individual, acceso a opciones de transportes… Los gobiernos locales seguirán teniendo un papel de extrema importancia en el futuro indefinido, incluso si algunas de esas funciones pasan a ser responsabilidad de corporaciones o de gobiernos transnacionales.

Por tanto, necesitan contar con los recursos adecuados. El mayor problema de esta propuesta es que podría requerir una redistribución internacional, no solo nacional, dado que las corporaciones más ricas de internet 9 están concentradas en un solo país, pese a que no hay duda de que las que trabajan fuera de China y cada vez más también las que operan en ese país derivan su riqueza de su actividad en todo el mundo.

Gestionar esta situación exigirá innovaciones importantes en las políticas. Por suerte, casi todas las partes implicadas, incluidas las principales corporaciones, tienen interés en evitar la guerra y otras formas de inestabilidad social y económica.

Las guerras mundiales y las crisis financieras del siglo XX mostraron que este argumento era especialmente aplicable a los muy ricos, que, al menos desde el punto de vista económico, son los que más tienen que perder Milanovic, ; Scheidel, , aunque rara vez pierden la vida.

En especial me parecen admirables las soluciones flexibles ante la crisis económica aplicadas por Alemania durante la última recesión, con políticas que permitían a las empresas hacer despidos parciales de sus trabajadores, que a cambio obtenían prestaciones parciales y tiempo libre Eichhorst y Marx, , p.

Esto les permitía reciclar su formación al tiempo que mantenían, durante un periodo prolongado, un nivel de vida cercano al acostumbrado. También permitía a las empresas conservar a sus empleados más valiosos mientras cambiaba el rumbo de su negocio o, sencillamente, buscaban liquidez.

Habría que fomentar este tipo de flexibilidad, de modo que tanto los gobiernos como las personas conservaran su capacidad económica en largos periodos de crisis. De hecho, una flexibilidad suficiente puede evitar que los periodos de cambio intenso se conviertan en crisis.

En mi opinión, si podemos reducir la desigualdad también se reducirán los problemas de empleo, con independencia de que el cambio se acelere o no.

Vivimos en una sociedad de una abundancia fastuosa y podemos permitirnos mantener, aunque sea parcialmente, a los individuos mientras vuelven a formarse.

Y nuestra capacidad de innovación es fantástica. Si el dinero circula por la sociedad, las personas encontrarán la manera de emplearse y prestarse servicios entre sí Hunter et al. Una vez más, es posible que esto ya ocurra; desde luego explicaría la reducción en el ritmo de cambio en la sociedad que algunos autores afirman haber detectado por ejemplo, Cowen, Es posible que muchas personas sigan encontrando vías para el autoempleo y, si tienen éxito, contraten a terceros produciendo servicios dentro de sus propias comunidades.

Estos servicios pueden ser desde sociales, como la docencia, las labores policiales o el periodismo, familiares y domésticos, hasta estéticos, como el paisajismo, la restauración, la música, el deporte y otras actividades comunitarias.

Permitir o no a dichas personas vivir bien y disfrutar de las ventajas de su sociedad es una decisión de política económica. Por ejemplo, a todos nos gustaría que una familia pudiera permitirse una semana de vacaciones en una gran ciudad vecina o que sus hijos disfrutarán de movilidad social, por ejemplo con un acceso a las mejores universidades de elite de la zona de su elección basado en criterios puramente meritocráticos.

Por supuesto, en este siglo esperamos un acceso universal y gratuito a la atención sanitaria y a la educación primaria y secundaria. Las personas deberían poder vivir con sus familias y no tener que perder gran parte del día desplazándose a y desde el lugar de trabajo; para ello hacen falta tanto una distribución determinada de las oportunidades laborales como una infraestructura de transporte excelente y ampliable y, en consecuencia, probablemente pública.

Si podemos reducir la desigualdad, también se reducirán los problemas de empleo. El nivel de inversión en una infraestructura de este tipo depende, en parte, de la inversión pública y privada en impuestos y también de cómo se gasta dicha riqueza.

En el pasado, en ocasiones hemos dedicado gran parte de nuestros recursos a la destrucción de las infraestructuras de los demás y a la reparación de las propias, a causa de la guerra. Hoy, aunque evitemos los enfrentamientos armados abiertos, debemos abordar la necesidad de abandonar las viejas infraestructuras que ya no son viables a causa del cambio climático e invertir en otras nuevas.

No hay duda de que ello plantea una oportunidad considerable de redistribución, en particular en ciudades ahora mismo deprimidas, como demostró el New Deal de Roosevelt, con políticas que redujeron la desigualdad en Estados Unidos mucho antes de la Segunda Guerra Mundial McCarty et al. Coincido con quienes no creen que la renta básica universal sea un gran mecanismo de redistribución, por varias razones.

En primer lugar, muchos esperan financiarla mediante el recorte de los servicios públicos, pero es posible que estos, a su vez, sean cada vez más necesarios a medida que números crecientes de personas queden relegadas por su incapacidad para responder a las complejidades técnicas y económicas de un mundo en rápida transformación.

En segundo lugar, he visto a demasiados individuos que ante las cámaras evitaban comprometerse, con el argumento de que «el gobierno nunca ha hecho nada por mí», sin tener en cuenta la enorme inversión en su educación y seguridad y en infraestructuras.

Creo que una renta básica no tardaría en volverse invisible y a darse por supuesta, como parece suceder con la recogida de basuras y los servicios de urgencias. Pero, sobre todo, preferiría que la redistribución restituyera su importancia a las comunidades cívicas locales; es decir, que circulara a través del empleo, ya fuera directo o a través de trabajadores autónomos y clientes.

La IA y las TIC facilitan los vínculos con personas de todo el mundo; favorecen incluso fantasías de entretenimiento con tecnología de IA que no son humanas. Sin embargo, el bienestar de nuestros vecinos tiene un impacto gigantesco en el nuestro y, en muchos sentidos, ambos están ligados a través de la calidad del aire y el agua, la educación, los servicios de bomberos y urgencias y, por supuesto, la seguridad.

Los mejores vecindarios están conectados por el conocimiento y la preocupación por las personas; es decir, por la amistad. Un mecanismo efectivo de incrementar la redistribución consiste, simplemente, en subir los salarios mínimos Lee, ; Schmitt,

Este la inteligencia Impzcto IA Impacto de la IA uno de los temas más Impacto de la IA considerando que su tecnología permite Estrategia de giros Impaccto Estrategia de giros aprender de Impacto de la IA datos, identificar patrones y tomar decisiones en IIA a esos patrones. La IA Impacto de la IA transformando velozmente la manera Consejos expertos para apostar con éxito que vivimos, ve punto de convertirse rápidamente en una Ijpacto las tecnologías más disruptivas del siglo Pa. Al explorar el impacto de la IA en la sociedad actual y cómo esta tecnología está cambiando la forma en que vivimos y trabajamos, veremos que, la automatización de trabajos es una realidad, por ejemplo, en los que son repetitivos y permiten a las empresas reducir sus costos y aumentar la eficiencia. Es por ello, que la IA se está utilizando en el campo de la atención al consumidor para automatizar las respuestas a preguntas comunes y para proporcionar asistencia en tiempo real a los clientes. Esto puede mejorar la satisfacción del comprador y reducir los costos asociados con el personal de atención al cliente. De igual forma, la Inteligencia Artificial se está trabajando en el área de la medicina para ayudar a los médicos a hacer diagnósticos más precisos. Por ejemplo, la IA puede analizar imágenes de rayos X para detectar cáncer de pulmón o para ayudar a los radiólogos a detectar anomalías. Impacto de la IA laa largo Desarrollo Comunitario Participativo la historia, la humanidad ha vivido varias innovaciones tecnológicas que han tenido Ikpacto impacto al el trabajo. En todos los casos, la Estrategia de giros ha conllevado la pérdida de empleos y la creación de otros nuevos. Sin embargo, en esta ocasión, nos enfrentamos a un cambio sin precedentes: la inteligencia artificial IA. La IA presenta desafíos inéditos debido a su capacidad para aprender y tomar decisiones autónomamente. Cambiará los paradigmas actuales y creará nuevos desafíos en la relación sociedad-máquina.

Author: Zusar

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